ÁLVAREZ MURO, Miguel Ángel
(Tolosa, Gipuzkoa, 1927 -  San Sebastián, 2011)
Pintura, Dibujo. San Sebastián


Miguel Ángel Álvarez Muro nace en Tolosa el 1 de mayo de 1927. En 1929 la familia se
traslada a San Sebastián donde reside desde entonces. Allí, ingresa, en 1933, en el
Colegio de los Maristas, de donde le expulsan a los trece años porque "no hace más que
dibujar". Su padre, lejos de castigarle, decide buscarle un profesor de dibujo y, a
partir de entonces, recibe lecciones del pintor Ignacio Sánchez Guardamino que se
limitaban prácticamente a la copia de láminas.
No satisfecho con estas clases, acude como discípulo, desde 1942, a la casa-estudio de
Ascensio Martiarena, destacando por su habilidad como dibujante y fisonomista. La
pintura y la práctica incesante de toda clase de deportes (atletismo, remo, pesca
submarina, balonmano...) se convertirán en las actividades fundamentales de su
juventud.
En 1946, a los diecinueve años de edad, por indicación de Ascensio Martiarena, viaja a
París. Le atrae la pintura impresionista, en especial la de Maurice Utrillo y asiste a
la Academia La Grande Chaumière donde pinta desnudos femeninos y paisajes, que serán
sus temas predilectos. A partir de ese viaje volverá casi cada año para estar al tanto
del ambiente artístico parisino.
En 1947, de regreso en San Sebastián, se presenta al XIV Certamen de Artistas Noveles
con un Autorretrato y varios retratos de corte realista, consiguiendo el
undécimo premio. Dos años más tarde acude al XV Certamen de Artistas Noveles de San
Sebastián y obtiene, esta vez, el segundo premio.
En este período de madurez artística, en el que alterna paisajes parisinos y
donostiarras con escenas de tipos populares, su valía y reconocimiento le proporcionan
un encargo de la Diputación Foral de Guipúzcoa para la realización de un lienzo sobre
la vida rural, presentando una composición de figuras sintetizadas y espacios
geometrizados.
Su presencia en los certámenes y exposiciones es constante. Así, por ejemplo, en 1950
participa con la obra Risueña en el I Certamen de Navidad de San Sebastián,
certamen al que concurrirá cada año regularmente hasta 1965, obteniendo, entre otros,
el premio Regoyos en el V Certamen de Navidad de 1955 y el primer premio en el VIII
Certamen de Navidad de 1958.
En 1951 participa en la I Bienal Hispanoamericana de Arte, celebrada en el Palacio del
Buen Retiro de Madrid,donde presenta las obras Retrato y Joven cosiendo.
En 1953 recibe el primer premio en el XVI Certamen de Artistas Noveles por la obra 
Montmartre y celebra su primera exposición individual en las Salas Aranaz Darrás
de San Sebastián.
En 1954 obtiene la medalla de plata en el III Concurso Nacional de Pintura de la
Diputación de Alicante, por una Vista del Sena, y el tercer premio en el
Certamen del X Aniversario de la Fundación del Círculo Cultural y Ateneo Guipuzcoano
de San Sebastián. En 1962 le conceden otro primer premio en el I Certamen Nacional de
Artes Plásticas, en su fase provincial, con una obra abstracta, Composición.
En Francia empieza también a hacerse un nombre, ya en 1960 recibe medalla de oro de la
Villa de Pau por sus obras Figura con molinillo y Autorretrato, y
poco después alcanza un rotundo éxito con los dos murales pintados sobre madera para
el Pabellón Español de la XXXVIII Feria de Burdeos.
A lo largo de esta década realiza, en colaboración con el arquitecto Alustiza, murales
para edificios públicos (Delegación de Industria de Guipúzcoa), fábricas, bancos
(Banco Bilbao en Tolosa), colegios, iglesias (Iglesia de San Sebastián el Antiguo, San
Sebastián), centros de ocio (Cine Leidor en Tolosa). Con posterioridad se dedicará a
ello de forma más esporádica, destacando el mural de grandes dimensiones que le
encarga la Junta del Puerto de Pasajes (Gipuzkoa) para decorar un muro de contención a
la entrada del puerto.
A lo largo de su trayectoria, Miguel Ángel Álvarez Muro ha conseguido un amplio y
variado repertorio, dominando y practicando estilos tan diversos como el naturalismo
para el desnudo, el impresionismo para el paisaje, el neocubismo, el realismo, el
expresionismo, la abstracción... Su obra ha ejercido una gran influencia sobre muchos
pintores ya consagrados: Rafael Ruiz Balerdi, Amable Arias, Bonifacio Alfonso, Carlos
Añibarro o José Luis Zumeta y, aunque poco dado a exposiciones públicas, es uno de los
personajes más queridos y admirados en el medio artístico donostiarra.
Fallece en San Sebastián el 24 de marzo de 2011.