OTEIZA EMBIL, Jorge
(Orio, Gipuzkoa, 1908 -  Donostia-San Sebastián, Gipuzkoa, 2003)
Escultura. Donostia-San Sebastián (Gipuzkoa), Irun (Gipuzkoa), Alzuza (Navarra)


Aunque nace en Orio (Gipuzkoa), en la casa de sus abuelos en 1908, su familia vive en San
Sebastián donde Jorge Oteiza inicia sus estudios. En 1921 la estancia en Lekarotz (Navarra)
durante tres años produce un cambio en su personalidad, encontrando una gran satisfacción en
el estudio y la cultura.
En 1927 se traslada a Madrid, junto a su familia, intenta matricularse en la facultad de
medicina pero al ser rechazado, por cuestiones administrativas, lo hace en la de arquitectura.
Con 21 años ingresa en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid que abandonará a los pocos
meses y contacta con el escultor ruso Dimitri Txaplin, con Alberto Sánchez, Cristino Mallo y
Eduardo Díaz Yepes. En 1928-1929 comienza su trayectoria creativa, mostrando desde el
comienzo una actitud experimental unida a las propuestas de vanguardia del momento.
Con sus primeras esculturas participa en certámenes de arte joven, en 1931 en la IX
Exposición de Artistas Noveles Guipuzcoanos donde obtiene el primer premio; en 1932 en la
Exposición de Artistas Vascos y en 1933 de nuevo, en la de Artistas Noveles. Simultáneamente
se inicia en la actividad literaria y colabora en el renacimiento del movimiento artístico
vasco de vanguardia mediante exposiciones y los más variados proyectos.
A partir de 1935 comienza una nueva etapa, viaja por Argentina, Chile, Colombia, Ecuador y
Perú donde se interesa por la antropología, la danza, la literatura, el teatro y la política,
teniendo en cuenta su particular visión de la creación.
Sus apariciones públicas se multiplican y en sus conferencias y publicaciones se establecen los
principios básicos de su pensamiento estético. En 1938 contrae matrimonio con Itziar Carreño y
se concentra en la creación escultórica y en la enseñanza de la cerámica. Fue profesor de la
Escuela Nacional de Cerámica de Buenos Aires, actividad que mantendrá en otros países
americanos a partir de 1942.
En 1948 regresa a España y se instala en Bilbao donde se propone reimpulsar la cultura y el
arte para que el concepto «arte vasco» tome sentido. A pesar de no tener un taller en el que
trabajar, sigue realizando esculturas, de pequeñas dimensiones y con materiales perecederos o
reaprovechados, que le permiten participar en diferentes exposiciones y asistir a los
certámenes.
La década de los 50 discurre intensamente con gran cantidad de exposiciones, dentro y fuera
del País Vasco, participa en numerosos certámenes nacionales e internacionales y recibe
premios de prestigio mundial. Conjuntamente imparte conferencias y escribe textos de
catálogos, artículos y libros. Es ahora cuando se convoca el concurso nacional de arquitectura
para realizar la nueva basílica de Arantzazu en Oñati (Gipuzkoa). Luis Laorga y Francisco
Javier Saénz de Oiza son elegidos como arquitectos, Carlos Pascual y Néstor Basterretxea como
pintores del ábside y de la cripta respectivamente y Jorge Oteiza como escultor. También
intervendrán Eduardo Chillida en las puertas, Agustín Ibarrola en un mural y Javier María
Eulate en las vidrieras.
Arantzazu se convierte en un centro creativo, experimental y vanguardista impulsor de
lo «vasco». Oteiza establece allí su taller y proyecta realizar un Apostolado para el
friso y una Piedad para el remate. En 1954 la Iglesia paraliza las obras de la basílica
y las esculturas de los apóstoles quedarán abandonadas en la cuneta de la carretera de acceso
hasta que en 1968 se instalen definitivamente. 1957 marca un hito fundamental en la
trayectoria del artista, participa en la IV Bienal de São Paulo y obtiene el Gran Premio
Internacional de Escultura. Es en este contexto, en el que establece contacto con otros
artistas, en un intento de formar agrupaciones para la experimentación y la integración de las
artes, participando en la fundación del Equipo 57. Se instala definitivamente en Irun
(Gipuzkoa) y establece un taller conjunto con su amigo Néstor Basterretxea.
Comienza a participar en diferentes muestras nacionales e internacionales como la celebrada
en el Museo de Arte Moderno de Nueva York hasta que, en 1960, anuncia el final de su
actividad escultórica. Este abandono obedece al planteamiento de su estética metafísica que
propone un arte dotado de valores espirituales, sin límite y que afecte igualmente a los
diversos campos de la creación. Los 30 años durante los que desarrolla su actividad, pueden
resumirse en un único intento por mostrar las capacidades espaciales de la escultura,
prescindiendo de la valoración de la materia como tal y desarrollando un proyecto conceptual
que busca lograr el vacío final.
A partir de ahora participa en diferentes actos culturales cuyo objetivo fundamental es la
demostración de la existencia de una tradición cultural vasca diferente a la del resto del
Estado.
En 1963 publica Quousque tandem...! en el que incluye un breve diccionario
comparado de arte prehistórico y arte actual.
Este interés por la formación de una sensibilidad estética hace que participe en la creación y
desarrollo de diferentes proyectos educativos como la Escuela de Deba, en 1968, que fue el
primer centro experimental del País Vasco. Igualmente es por estas fechas cuando, y como
iniciativa de Jorge Oteiza, se pone en marcha la formación de los grupos artísticos (Gaur,
Emen, Orain y Danok) en las diferentes provincias vascas.
En 1972, tras participar en los Encuentros de Pamplona, se instala en Alzuza (Navarra)
buscando un total aislamiento en el que poder desarrollar su investigación teórica que se verá
materializada en múltiples publicaciones aparecidas en los años siguientes. A pesar de esta
intención, tanto el artista como su obra, podrán verse en los acontecimientos artísticos
celebrados en los años 80 y 90 dentro y fuera del País Vasco. En 1976 es seleccionado, junto a
Agustín Ibarrola y Eduardo Chillida, para representar el arte vasco en la Bienal de Venecia.
En 1985 recibe la Medalla de Oro a las Bellas Artes del Ministerio de Cultura, sin embargo, él
mantiene una postura crítica frente a las instituciones oficiales. En 1986 el Musée National
d´Art Moderne-Centre Georges Pompidou de París organiza la muestra Qu´est-ce que la
Sculpture Moderne? (1900-1970) que cuenta con una selección de la obra de Jorge Oteiza.
En 1988 se celebra su primera gran exposición antológica Oteiza. Propósito
experimental, comisariada por el escultor Txomin Badiola, que pone de manifiesto su
verdadera dimensión y contribución artística.
Coincidiendo con esta antológica, representa, junto a Susana Solano, a España en la 43ª Bienal
de Venecia y  recibe el premio Príncipe de Asturias de las Artes.
Durante los años 90 participa en pocas exposiciones, se refugia en la poesía y continúa la
polémica que, desde los años 60, mantenía con Eduardo Chillida y las críticas a la política
cultural del Gobierno Vasco y al proyecto del Museo Guggenheim Bilbao. Estos desacuerdos
motivan que en 1992 done su colección personal a Navarra.
Con esta cesión se abre la posibilidad de crear una fundación dedicada a velar por el
patrimonio del artista, a conservarlo y catalogarlo. Los estatutos se firman en 1996 y se
proyecta crear el Museo Oteiza, cuyo edificio será realizado por su amigo el arquitecto
Francisco Javier Saínz de Oiza.
En esta etapa se incrementan las exposiciones y reconocimientos a su trayectoria artística,
varias de sus esculturas se realizan a gran escala y son instaladas en lugares públicos. Su
avanzada edad y delicada salud hacen que se refugie en Zarautz (Gipuzkoa) donde continúa
con la actividad literaria.
Jorge Oteiza muere el 9 de abril de 2003 y un mes después se inaugura la Fundación Museo
Jorge Oteiza en Alzuza.