CHILLIDA JUANTEGUI, Eduardo
(San Sebastián, 1924 -  San Sebastián, 2002)
Escultura, Dibujo, Artes gráficas. San Sebastián


Eduardo Chillida Juantegui nace en 1924 en San Sebastián. Estudia Arquitectura en Madrid y
destaca como portero en el equipo de fútbol de la Real Sociedad, pero una lesión de rodilla le
obliga a abandonar este deporte.
En 1947 comienza a dibujar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y entra en el taller de
escultura de José Martínez Repullés, olvidando sus estudios de arquitectura.
Se traslada a París y contacta con los artistas españoles allí residentes, Pablo Palazuelo y
Eusebio Sempere. Impresionado por la escultura griega arcaica que había visto en el Museo del
Louvre realiza sus primeras piezas en yeso, caracterizadas por la sencillez y claridad de
volúmenes. Su trabajo comienza a conocerse a través de los Salones de Mayo de París y de la
galería Maeght que le selecciona para participar en sus exposiciones.
En 1951, cuando regresa al País Vasco, experimenta con el hierro, realizando, en la fragua de
Illarramendi de Hernani (Gipuzkoa), simbólicas piezas que evocan el mundo rural vasco.
En 1954 participa en la Basílica de Arantzazu de Oñati (Gipuzkoa) con cuatro puertas en hierro
forjado, a la vez que se produce un nuevo cambio en su escultura. Tomando como punto de
partida la descomposición de las superficies y del volumen desarrolla la serie Yunques de
sueños, donde el pedestal en madera se integra totalmente en la pieza llegando a formar
parte de la misma.
Perfecto valedor de la tradición local, Eduardo Chillida es uno de los mejores representantes
del arte vasco a nivel internacional. Su reconocimiento mundial comienza en 1958 cuando
obtiene el Premio Internacional de Escultura en la XXIX Bienal de Venecia y el Premio de la
Fundación Graham de Chicago. Viaja por Grecia e Italia reapareciendo su interés por la luz y la
arquitectura. A partir de los años 60 inicia una nueva etapa en su creación, utiliza materiales
nuevos -madera, acero, alabastro- y realiza sus primeros aguafuertes.
Con la ayuda del ingeniero José Antonio Fernández Ordóñez estudia las posibilidades del
hormigón y en 1973 realiza su primera obra a gran escala en este material, Lugar de
encuentros III, que fue colgada en el Paseo de la Castellana de Madrid. Juan Artigas hijo
le introduce en el conocimiento de la cerámica, especialmente de la tierra chamota, realizando
las conocidas lurras en terracota.
En 1988 expone en Madrid sus gravitaciones en papel, que suponen un concepto
escultórico absolutamente innovador, el relieve se consigue al establecer sucesivos planos que
permanecen independientes enlazados por hilos. En este momento también realiza varias obras
en granito. Para Eduardo Chillida el material es el generador de la escultura, con él pretende
plasmar el espacio, el vacío y el límite, sus tres grandes preocupaciones artísticas.
Numerosos y variados espacios públicos nacionales e internacionales acogen piezas a gran
escala de este escultor. Para el artista es fundamental la colocación de las mismas, ya que
pretende crear espacios donde el espectador pueda experimentar su propia dimensión. Cuando
en 1977 instala el Peine del viento en el Paseo de Ondarreta de San Sebastián lo hace
con la colaboración del arquitecto Luís Peña Ganchegui, creando así un espacio de diálogo entre
el hombre, la obra y la naturaleza.
En 1996 presenta en Fuerteventura el proyecto Espacio para todos los hombres.
En este proyecto pretende horadar la montaña sagrada de Tindaya buscando el sol, la luna y el
horizonte desde el vacío interior.
La obra artística de Eduardo Chillida constituye, en la actualidad, uno de los máximos
exponentes de las artes plásticas en la segunda mitad del siglo XX. Este escultor ha
protagonizado innumerables muestras nacionales e internacionales y su obra se halla
representada en los más prestigiosos museos y colecciones del mundo.
Son incontables los premios que ha recibido avalando su reconocimiento, entre ellos el Gran
Premio de las Artes de Francia en 1984, el Premio Ricardo Wolf del Parlamento de Israel, la
Medalla de Oro de la Universidad del País Vasco y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes
en 1987. En 1994 es nombrado miembro honorario de la Academia de Bellas Artes de San
Fernando de Madrid.
Con la inauguración, en el año 2000, del Museo Chillida-Leku, se cumple el sueño del artista de
exponer permanentemente su obra en un espacio creado a la medida de la misma.
Eduardo Chillida muere en San Sebastián el 19 de agosto de 2002.
Actualmente el trabajo conjunto de la Fundación Eduardo Chillida y del Museo Chillida-Leku
ofrecen la posibilidad de seguir la evolución y trayectoria de este artista universal.